¡Qué mala pata!

El otro día quedé con mi amiga Marta en frente del supermercado. Llegué 10 minutos tarde, pero allí no había nadie. Estuve esperando un rato, y como veía que no venía nadie, le pregunté a un señor que estaba ahí sentado: ”¿Perdone, ha visto pasar por aquí a una chica alta y morena?”. El señor me miró con mala cara, no me di cuenta de que era ciego. ¡¡Glup!!