Pantalón roto = ¡chándal enorme!

 

En medio de dos clases estábamos en la puerta y, de repente, vimos a la profesora acercarse así que, como no nos dejan estar en la puerta, salimos todo corriendo.Pero, cuando salimos corriendo, me empujaron contra la pizarra y el pantalón se me enganchó en la esquina de la pizarra. Cuando me di cuenta ¡el pantálón estaba rasgado desde la cintura hasta la rodilla! ¡Qué vergüenza! Cuando la profesora llegó le grite que se me había roto el pantalón y todos se partían de risa. La profe me sacó al pasillo y me acompañó a conserjería, pero por el camino me crucé ¡con los guapos de mi curso! ¡Dios mío! Me prestaron un chándal que me quedaba enorme. Cuando volví a clase todo el mundo se reía de mí y de los pantalones.

 

¡Glups!

 

sannypanti,12 años